
Es un museo como podría ser el Louvre o el British de Londres. Es de los que necesitas planificar la visita por días, a ratos, porque si pretendes verlo todo de una, a la sexta sala (si no antes) ya empiezas a ver borroso y no recuerdas si ya habías pasado por allí antes...
Tiene más de dos millones de obras en su exposición permanente, divididas en 19 zonas y tiene de todo, hasta un patio español del siglo dieciseis que pertenecía al castillo de Velez Blanco (pero enterito, hasta con ventanas y todo...) dentro del museo.
Pues si, como iba diciendo, arte africano, asiático, europeo, oriental, islámico, mesopotámico, moderno, escultura, pintura, las rejas de la catedral de Valladolid... obras de arte de cualquier época y sin importar altura, peso o condición. Escaleras de Tiffany, farolas decimonónicas, armaduras samurais...
Eso si, todo muy bien colocado, muy bien iluminado y sin que te de la sensación de agobio que puede llegar a dar el British, por ejemplo.
El Met (como es conocido aquí) se abrió en 1872. Lo crearon para fomentar el estudio de las artes, las artesanías y para el esparcimiento y regocijo de la población neoyorquina.
Después de muchas ampliaciones, en 2007 el Met era unas 20 veces más grande que el edificio original del siglo diecinueve.
Este mayo reabrieron el ala americana, y entre las diferentes colecciones que sustenta, tiene un espacio enorme dedicado al modernismo americano... sin palabras te deja entrar a una sala que lo primero que ves es una vidriera de Tiffany de unos dos metros y medio de alto, perfectamente iluminada.
Lo mejor, el precio. Al ser uno de los museos de la ciudad (como es también el de Historia Natural) la entrada es sugerida. Lo pone en pequeño, pero si lo sabes, con pagar lo que quieras te dejan entrar, asi que si un día puedes pagar 5$ pues los pagas, si te sobra el dinero, pues los 20$ que te sugieren, pero si estás sin blanca con pagar 50c te dan la chapita y a culturizarse!