jueves, 26 de febrero de 2009

Aquí el cielo no tiene cosquillas



Los rascacielos son de verdad... Son tan grandes que el sol nunca llega a tocar el suelo.

En las calles siempre es de noche, hasta que el sol baja y por la esquina consiguiendo burlar los edificios que le impiden llegar a calentar la tierra.

El aire se cuela entre los edificios soplando fuerte, frio, cortando las caras de los trabajadores que van tan tapados que solamente puedes adivinar los ojos bajo mil capaas de ropa.

El vapor sale por las chimeneas. De repente giras una esquina y el sol se refleja en el edificio que tiene una columna de vapor subiendo por la escalera y piensas... esto es NY.