
Aquí en Nueva York hay todo tipo de supermercados, con todo tipo de productos de cualquier parte del planeta. Etiquetas en chino, koreano, español, ruso, arameo o islandés, invitan a probar exquisiteces traidas de cualquier rincón del mundo.
Aquí nos encontramos con la paella valenciana, donde una imagen vale más que mil palabras...
Sólamente con ésto ya podemos hacernos una idea de los alimentos típicos que nos encontramos de esos países exóticos que nunca hemos visitado.
De todo tenemos que aprender, por lo que yo aconsejaría que para conocer la cocina típica de un lugar, hay que ir al sitio en cuestión y comre con los del pueblo. Porque comprar un paquete de paella que consta de arroz amarillo, caldo de marisco, flamenca, naranja, guisantes y una saeta, no creo que pueda llegar a transmitir el sabor de una buena paella de pollo y conejo hecha a leña en el paellero de casa de los tios del pueblo.
