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domingo, 19 de septiembre de 2010

Haciendo puros en el Bronx





En NY puedes encontrar prácticamente de todo. Este sábado estuvimos en un Street fair (feria de calle) en el Bronx, donde había diferentes artesanos, vendedores, actividades, y entre ellos esta empresa de fabricación de puros.
Son dominicanos y se dedican a producir y vender estas maravillas. Ver enrollar uno de estos es todo un espectáculo.
Ellos se llaman Royal Dominican Cigars y son del Bronx.

lunes, 7 de junio de 2010

De vuelta en la Gran Manzana




Se acabaron los 3 meses en la soleada España, bueno, soleada cuando sale el sol, porque en realidad nos ha llovido con ganas...
Este fin de semana estuvimos por Canal buscando materiales para pintar, comiendo uno de nuestros sushis baratos preferidos, entre un mar de chinos bajitos empujones y chillones...

Para no desviarme mucho de lo que os quería contar... íbamos en busca del mejor canoli del planeta según dice el letrero de su puerta, cuando nos encontramos con la "feria" de productos italianos, junto a puestos de juegos de disparar, de venta de chorradas... tal cual una feria de pueblo, pero justo en medio de Mulberry Street, en NY.

En lo culinario, nunca dejo de sorprenderme por lo parecido que comomeos los países mediterráneos. Los productos que vendían en esta feria eran salchicha enrollada (longaniza para los amigos), pimientos y alcachofas rellenas, bocadillos de fiambre y lo que me dejó anonadada, buñuelos!!!

Exactamente igualitos que los buñuelos de mi tierra valenciana, con su agujerito y todo. Los llaman Zeppoles, pero a mi no me engañan! Que pena que no hubiera un buen vaso de chocolate valor para acompañarlos...

sábado, 10 de octubre de 2009

La feria medieval


El fin de semana pasado estuvimos en la feria medieval que se celebra anualmente en Fort Tyron Park. El parque donde está situado el Museo de Arte Europeo Medieval The Cloisters, pero esa es otra historia.

Pues asistimos a la vigesimoquinta feria medieval del parque.

Es gigantesca, como todo aquí. Y me llamaron la atención varias cosas, por ejemplo que la gente va vestida al evento para la ocasión. Vale con algo parecido a una falda larga, coronas de flores en el pelo, alas de hada... lo que te pueda recordar a algo medieval o mitológico (los juegos de rol inspirados en la época también valen).

Se mezclaban los cuentos de princesas con mitología, artes ancestrales, música barroca, batallas campales, cetrería, cuentacuentos, magos, herreros, artesanos, duendes y un sinfín de personajes pintorescos que encontrabas en el camino.

La feria tenía de todo menos animales. Comida, artesanía, espectáculos cada media hora de ajedrez viviente (era bastante malo, por cierto, pero lo intentaban) luchas... me llamó la atención que le prestan una atención muy pormenorizada a las armas medievales y a los métodos de lucha.

Me gustó la idea de que hay asociaciones de gente en USA que se dedican a estudiar determinadas secciones de la cultura medieval (pigmentos naturales, pintura al fresco, bordado, heráldica, tejidos naturales, cuentos y marionetas, comidas...) y luego se reúnen para compartir e intercambiar lo que hacen y lo que saben.

Otra forma de vivir una feria medieval, en unas tierras que nunca tendrán románico o gótico que antes no haya estado en el viejo mundo.



domingo, 6 de septiembre de 2009

The Brooklyn County Fair



Este fin de semana se celebraba la feria del condado de Brooklyn, como sería la traducción.

Había comida, juegos, puestos de productos artesanales, ropa vintage, camisetas serigrafiadas, bebidas, música en directo y mucha gente pasando un día genial a la orilla del Gowanus Canal.

Hay lugares en NY que te sumergen en otro mundo, por unas horas no estás en la ciudad.

No se oyen coches ni bocinas ni el estrés diario.

En cambio se oyen los pájaros, las nubes amenazan tormenta pero nadie las toma en serio.

Los mosquitos están en su terreno y dan buena cuenta de ello.

Comerte una queso-huaracha después de ver cómo preparan las tortillas a mano, mantener una agradable conversación con los dueños del negocio, que vinieron de México con un mortero para el guacamole de unos 20kg y que en la frontera no se lo querían dejar pasar... esos son los momentos que te transportan fuera de los rascacielos interminables, los metros repletos y los coches con reggaetón.